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domingo, 6 de mayo de 2007

Un excelente ejemplo de conservación arquitectónica y preservación de nuestra memoria


Historia intacta

Por Ricardo Guerrero

En la cuarta cuadra del jirón Camaná, en el Centro de Lima, se encuentra una de las casonas coloniales mejor conservadas de la ciudad: la casa Riva Agüero. Aunque no se conoce la fecha exacta de construcción del edificio, se sabe que fue levantado a finales del siglo XVIII por la familia Riva Agüero, cuyos miembros la habitaron hasta 1944, cuando murió su último heredero: José de la Riva Agüero y Osma.

La casa presenta una típica estructura colonial. A la entrada se encuentra un amplio zaguán y, tras él, el patio principal en el que confluyen las habitaciones más importantes de la vivienda y se halla la escalera que lleva al segundo piso. Recorriendo un pasillo ubicado a la derecha se llega al segundo patio. En él se encuentra una pequeña pileta octogonal recubierta con azulejos sevillanos y, al fondo, las habitaciones de menor relevancia.

En el frontis de la casa sobresalen los imponentes balcones republicanos y se distinguen la portada de dos niveles y las ventanas con apoyos de piedra y barrotes forjados. Al interior del solar destacan la capilla familiar y los amplios salones que fueron usados como salas de reunión, comedor, escritorio, etc. Estos espacios -de pisos de madera y techos de gran altura- albergan una impresionante colección de mobiliario colonial y republicano en excelente estado de conservación.

CORRECTA CONSERVACIÓN
Desde el 18 de mayo de 1947 la casa es la sede del Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Esta escuela de altos estudios cuenta con una importante biblioteca y un archivo histórico en el que se conservan manuscritos, impresos, fotografías y grabados que abarcan un período que va desde el siglo XVI hasta el siglo XX. En la actualidad, el solar funciona, además, como sede del Museo de Arqueología Josefina Ramos de Cox y del Museo de Artes y Tradiciones Populares.

La pasión de José de la Riva Agüero por la preservación de los testimonios históricos ha sido heredada por los actuales responsables de la casa, quienes permanentemente han mostrado su preocupación por la conservación del edificio, su mobiliario y su lamparería. Esta constante dedicación ha permitido que el solar sea declarado monumento histórico y artístico por el INC, y que se haya iniciado un nuevo proceso de restauración que permitirá mantener el buen estado en el que se halla la casa. Sin duda, este constituye uno de los mejores ejemplos de esfuerzo por la protección del patrimonio histórico en nuestro país.

LOS AFAMADOS CAÑONES
Hace pocas semanas, mientras se realizaban trabajos de acondicionamiento en la casona, fue encontrado bajo tierra un cañón naval del siglo XVIII, muy parecido a otro que fuera hallado en similares condiciones hace algunos años. Según las investigaciones de la Dirección Ejecutiva de los Servicios Industriales de la Marina (SIMA), las dos piezas habrían sido elementos decorativos del solar, pues para la época en que se construyó la casa este tipo de cañones ya se encontraban en desuso.

ARTICULO PUBLICADO EN EL DIARIO EL COMERCIOPERU.COM

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