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viernes, 11 de mayo de 2007

La Casona, renace 400 años después

ESPECIAL DIARIO LA REPUBLICA
jueves, 10 de mayo de 2007

Será el gran Centro Cultural de San Marcos • Tras quince años de trabajo y con una inversión de US$ 3 millones, ambientes del viejo local del Parque Universitario se hallan listos para recibir al público.

Por Luis Velásquez C.

Fotos: Christian Salazar.

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Bello ambiente que todavía es utilizado para graduaciones y la entrega de títulos especiales. Es considerado por los sanmarquinos como su pequeña capilla sixtina debido a los murales que adornan su techo.

Ni el terremoto de 1746 que la dejó malherida e incapacitada por unos años, ni el invasor chileno que la tomó como cuartel y la convirtió en potrero y luego saqueó a su antojo cual botín de guerra (se apoderó de libros, lienzos y estatuas), pudieron con la Casona de San Marcos, con su belleza, su grandeza, su historia.

Tampoco el tiempo ni la humedad de Lima. Tal vez porque bajo el manto del santo mártir, que prestó su nombre para darle identidad, tenía un destino que cumplir, capítulos importantes que escribir, e incontables hijos sabios que dar al Perú.

Hasta parece que fue concebida para perdurar en el tiempo. Incólume, íntegra, glamorosa... Como luce hoy luego que manos artistas y corazones decididos se unieran para devolverle su gracia y plenitud.

Patios con historia

Plenitud que se ve y se siente en sus salones, pasillos, escalinatas, piletas, jardines y patios, cargados de recuerdos. Historias de 400 años de vida dedicada a la acción, la lucha, la formación, la reflexión, y el saber.

Bellos y enormes patios donde se planearon, discutieron y decidieron importantes hechos de ayer y de hoy, y quién sabe si también de mañana.

Como la planificación en secreto de la independencia del yugo español o la resistencia ciudadana al embate del ejército sureño que, bajo el mando de Patricio Lynch, tomó Lima después de que las fuerzas patriotas fueran diezmadas, ingresó a la Casona y arrasó con su bello Salón Principal.

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A mitad de siglo. Un grupo de estudiantes posa luego de un mitin partidario dentro del histórico recinto sanmarquino. Es un patrimonio de la ciudad.

Patios –cinco en total– que sirvieron para la intensa vida política y universitaria, para las discusiones, conflictos, amoríos y hasta duelos. Para ejercer el libre pensamiento y la cultura. Y claro, también para albergar actividades que solo podían darse en un lugar especial.

Un lugar como la vieja Casona de San Marcos, emblema nacional que –para bien del país– está de vuelta. Intacta, plena, bella... Cuatrocientos años después.

Como cuando fue creada y abierta al pensamiento y la cultura por un grupo de dominicos progresistas, allá por 1605. O como cuando recorrían sus claustros Toribio Rodríguez de Mendoza, el gran gestor de la Independencia, el prócer Hipólito Unanue, el gran pensador Raúl Porras Barrenechea, el poeta César Vallejo, el tribuno Luis Alberto Sánchez, el luchador Alfonso Barrantes, o el amauta José Carlos Mariátegui, no como alumno sino más bien como profesor y guía intelectual.

O Mario Vargas Llosa, peleando por la libertad de los oprimidos, la expulsión de los realistas, la libertad de los negros, el voto de la mujer, la ley universitaria, la gratuidad de la enseñanza; el rechazo a la llegada de Richard Nixon, el medio pasaje y el derecho al libre pensamiento.

Personas de acción

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Recuperar el Patio Principal de La Casona costó US$450 mil.

Momentos históricos que han quedado imperecederos en muros, columnas y piletas que hoy lucen vivos gracias a la ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y autoridades de San Marcos que se fueron sucediendo en el mando desde 1992.

¿Los responsables? Un puñado de hombres y mujeres que bien pueden ser resumidos en unos cuantos nombres: el embajador de España en el Perú, Julio Albi de la Cuesta, el rector de San Marcos Luis Izquierdo Vásquez (y sus antecesores), el director general del Centro Cultural de la Casona Federico García, y los arquitectos Martín Fabbri y Ana Elisa Berenguel, además de un ejército de obreros y artistas.

Fueron ellos quienes a pulso, con paciencia y respeto por un monumento sagrado como es La Casona, consiguieron, al cabo de 15 años, curar sus heridas, aplicar remedios e inyectarle sangre joven.

No fue sencillo. Se tuvo que invertir aproximadamente US$ 3 millones llegados de la ayuda internacional y de los recursos que capta la universidad, formar un equipo de técnicos, investigar mucho, consultar mil fuentes, estudiar las estructuras y tomar incontables muestras de los muros, techos y pisos antes de sanar al enfermo.

Luego vino el trabajo duro que consistió en buscar los materiales más parecidos a los originales, aprender las técnicas usadas a lo largo de 400 años, y poner manos a la obra. Poco a poco, patio por patio y salón por salón, hasta llegar al mítico Patio de Letras, hoy también llamado Patio Principal, o Patio de Derecho, que es el último de los cinco espacios abiertos de La Casona que han sido recuperados por los expertos.

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Así luce el Patio de Derecho luego de la recuperación de los ambientes que lo rodean. En este recinto se libraban intensas batallas verbales, políticas y académicas.

Allí se libraron mil batallas verbales, pugnas electorales, y se trazaron los cimientos de lo que las generaciones nuevas conocemos como corrientes ideológicas. Ahí también se enfrentaban apristas e izquierdistas en los días en que era rector Luis Alberto Sánchez. Y fue allí donde Alfonso Barrantes Lingán dirigió uno de sus más vibrantes discursos rechazando la pretendida visita del gobernante que cayó en desgracia con el caso Watergate.

"El lugar ya está. Quince años hemos esperado para tenerlo glamoroso y listo para recibir nuevamente a los estudiantes y a los amantes de la ciencia, la cultura y el arte, porque el futuro de esta Casona es ese, convertirse en el gran Centro Cultural de San Marcos", señala Federico García, quien hoy, junto al rector Luis Izquierdo, presidirá la inauguración de este patio, con lo que se concluye el 90% de la recuperación de la Casona.

¿Planes? Claro que sí. Falta recuperar el 10% de los 12 mil metros cuadrados que tiene la Casona. Y lo que se proyecta hacer no es poca cosa: edificar el futuro teatro de San Marcos con capacidad para unas 800 personas, a un costo de 500 mil dólares. Será un ambiente con camerinos, salones y galerías", explica García, mientras recorremos los patios cargados de historia.

Claves

ANIVERSARIO. San Marcos cumple el sábado 12 de mayo 456 años de vida institucional e ininterrumpida labor académica. Como parte de sus celebraciones hoy se inaugurará el Patio Central de La Casona.

COSTO. La recuperación del Patio Central o Patio de Derecho de La Casona demandó una inversión de US$ 450 mil. Se tuvo que reinstalar dos columnas que habían sido retiradas de manera antitécnica, recuperar ambientes que rodean el patio, etc. Se descubrieron murales y pinturas originales, además de ventanas y puertas que habían sido selladas.

CENTRO CULTURAL. El fin de La Casona será exclusivamente cultural. En sus ambientes ya funcionan una escuela de música, teatro, ballet y folclor. También una biblioteca especializada en arte. Hay diversos salones para exposiciones artísticas y para ceremonias especiales.

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