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domingo, 29 de abril de 2007

Los tesoros que perdimos....

ESPECIAL PUBLICADO EN EL DIARIO EL COMERCIO

Antón Roeckl es un millonario alemán que tiene un museo con piezas peruanas saqueadas

LONDRES. Hablar de los tesoros del Señor de Sipán o del Señor de la Mina es referirse al legado histórico que enorgullece a cualquier peruano. Además, toda esta riqueza cultural debería servir para incrementar el circuito turístico del Perú.

Sin embargo, la realidad es otra y nos muestra cómo, durante años, sujetos inescrupulosos se han dedicado al saqueo de piezas arqueológicas. Así, miles de piezas de invalorable valor económico e histórico han sido trasladadas y vendidas a distintos coleccionistas en el mundo, a muchos de los cuales no les importa su procedencia ilegal.

El alemán Antón Roeckl es un ejemplo de ellos. Este millonario --que vivió en el Perú en la década del sesenta-- posee nada menos que un museo en su casa con cientos de piezas peruanas (como el ídolo Sipán que vemos en la foto), muchas de ellas adquiridas ilegalmente durante cuarenta años.

Fernando Lucena, colaborador de El Comercio en Londres, habló con Roeckl, quien se jactó de haber adquirido de manera sistemática las piezas peruanas que --según él-- se encuentran a buen recaudo en su casa.

Expertos arqueólogos, consultados por este Diario bajo condición de mantenerse en el anonimato, dijeron que no hay un cálculo sobre el valor de las piezas peruanas que tiene Roeckl en su vivienda cerca de Múnich, pero se trata de millones de dólares.

Para incrementar sistemáticamente su colección de arte peruano, el alemán, miembro de una familia de empresarios de curtiembres, contó con el apoyo de contactos dentro y fuera de nuestro país.

Uno de ellos fue el peruano Raúl Apesteguía, quien en los años 80 convocaba a Roeckl a Lima para mostrarle --por ejemplo-- novedades de saqueos en Sipán. Estas piezas luego eran trasladadas a Alemania, donde se pagaban contraentrega.

En 1987, Apesteguía le mostró a Roeckl algunos de los tesoros extraídos de La Mina, sitio arqueológico ubicado en Jequetepeque (Lambayeque). Roeckl adquirió tocados, máscaras, collares y piedras preciosas de oro y plata. Todo le fue entregado en Alemania.

¿Cómo salieron las piezas del país? Es un misterio que aún no se resuelve. Historia de un gran saqueo.

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