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lunes, 5 de enero de 2009

El nuevo Centro Cívico


ARTICULO PUBLICADO EN LAREPUBLICA.COM.PE

Con una inversión de 45 millones de dólares el Grupo Interbank le cambiará la cara al Centro Cívico. El complejo de edificios que estuvo olvidado por muchos años se transformará en un moderno centro comercial.

Por Jorge Loayza
Fotos: Rocío Orellana

El Centro Cívico, el edificio más alto de Lima que durante muchos años estuvo abandonado y cuya torre de más de treinta pisos fue el paraíso de los suicidas de la capital, dejará ese tono gris y la soledad de su inmensa mole de cemento para tomar nueva vida, al convertirse en el centro comercial más transitado del país: 100 mil visitas por día.

Convencer a los inversionistas privados de que el Centro Cívico podía cambiar de rostro no fue tarea fácil. El primer concurso de adjudicación de la buena pro para la concesión se realizó en octubre del 2005, pero se tuvo que suspender ante la falta de postores, similar situación se dio durante cuatro veces entre 2006 y 2007.

El problema era que los inversionistas consideraban que el Centro de Lima no era un lugar atractivo para desarrollar un proyecto de centro comercial. Finalmente, en agosto del 2007, la Agencia de Promoción de la Inversión Privada –Proinversión– entregó la concesión por treinta años al Grupo Interbank.

El factor que influyó para que Interbank se animara a participar fue que gran parte del público que concentrará la Estación Central del Metropolitano deberá pasar por el Centro Cívico, y ello le asegura una afluencia diaria de cien mil personas.
Este centro comercial nacerá con público propio.

Rafael Dasso, gerente general de Real Plaza, empresa de Interbank encargada de la realización del proyecto, señala que la demora en la entrega de la concesión del Centro Cívico pudo haberse debido a una falta de visión empresarial. “Uno ve el proyecto ahora y es atractivo, varias empresas muestran gran interés en poner sus tiendas en eses lugar”, manifiesta.

¿Cívico o comercial?

La pregunta que se deben hacer todos los limeños que a diario transitan por la cuadra trece de la avenida Garcilaso de la Vega, o que ven ese inmenso edificio de 105 metros de altura desde cualquier parte de Lima, es ¿cuál fue la intención de construir semejante torre de cemento? El arquitecto Adolfo Córdova, quien fue uno de los profesionales que hizo el diseño original del Centro Cívico, revela que la idea era desarrollar una zona comercial en ese lugar. Lamentablemente, el edificio no cumplió ese fin y terminó cobijando a la burocracia estatal.

Más de treinta años después, el Grupo Interbank hará realidad el sueño de los arquitectos que concibieron el edificio más alto de Lima. De los 120 mil metros cuadrados totales de área disponible, son 45 mil metros cuadrados los que se han concesionado. La torre principal seguirá bajo dominio de la Oficina de Normalización Previsional (ONP).

El interés del concesionario por iniciar lo más pronto las actividades comerciales en el lugar es grande. Hace un mes se empezó con la titánica tarea de demolición de las estructuras donde se ubicaban el salón de congresos y el auditorio principal, que estaban sobre un terreno de 2,500 metros cuadrados, en la esquina de las avenidas Bolivia y Garcilaso de la Vega. En ese lugar se edificará la tienda por departamentos de dos niveles que lanzará el Grupo Interbank, y en el tercer nivel funcionarán seis salas de cines con capacidad para 1,200 personas. A un lado de esa tienda, se encontrará el patio de comidas donde se ubicarán los locales de siete firmas de fast food que podrán atender a mil personas a la vez, y también se adecuarán diez locales más para la instalación de igual número de restaurantes.

La otra gran tienda que se levantará será un supermercado Plaza Vea, en la esquina formada por las avenidas Garcilaso de la Vega y España, sobre ese local –en un segundo nivel– se destinará un espacio para 150 pequeñas galerías comerciales y juegos infantiles. Rafael Dasso dice que, si bien la conexión con la Estación Central les asegura en un inicio 3 millones de visitas mensuales, es posible que en las siguientes etapas de consolidación del centro comercial se registren hasta seis millones de visitas al mes.
Por ese volumen de público, el interés de Real Plaza es satisfacer todas las necesidades de los concurrentes. De los dos edificios de cinco pisos en forma de “L” que rodean a la torre principal, el concesionario solo podrá contar con los tres primeros pisos, los dos restantes seguirán ocupados por la ONP. En total tendrá diez mil metros de superficie disponible por edificio. La idea es que en esas instalaciones se ubiquen noventa tiendas intermedias, por ejemplo, en el lado que da hacia Paseo de la República se espera abrir farmacias, tiendas de empresas de telefonía o cafés. En el resto de las instalaciones se creará una zona bancaria, además de instalarse una clínica o un gimnasio.

Un corredor de cien metros de largo que cruza el Centro Cívico conectará la salida de la Estación Central con la avenida Garcilaso de la Vega. Se espera que por ese espacio circule la mayor parte del público, por eso también se instalarán cuarenta módulos para impulso de productos y de venta rápida. “Tenemos que ver las necesidades del comercio de la zona, buscar qué falta, se estima que en todo el Centro Cívico trabajarán unas diez mil personas que van a tener necesidades”, dice Rafael Dasso. Los primeros días de octubre, el Centro Cívico va a ser otro, no solo porque se llamará Centro Cívico Real Plaza sino porque contará con un nuevo acabado y tiendas modernas, además de diez escaleras eléctricas que conectarán sus diferentes niveles.

El próximo 15 de enero, el Grupo Interbank presentará el proyecto a las empresas interesadas en tener un espacio. Rafael Dasso tiene una frase para vender su proyecto: “Sé parte del cambio más importante que se va a producir en la ciudad”.

La torre más alta

El Centro Cívico fue fruto de un concurso arquitectónico en los años sesenta. El equipo ganador estuvo conformado por reconocidos arquitectos como Adolfo Córdova, Jacques Crousse, José García Bryce, Miguel Llona, entre otros.

En el lugar se encontraba la Penitenciaría de Lima –conocida como el Panóptico–. El Centro Cívico se empezó a construir en 1970 con el objetivo de ser destinado a oficinas y agencias del Estado además de tiendas comerciales. Su estilo es propio del “brutalismo”, el cual se caracterizaba por la construcción austera y carente de ornamentos.

El edificio se convirtió en un importante eje de la actividad capitalina, tenía la torre más alta de Lima. Sin embargo, el 5 de febrero de 1975, en el marco de la histórica huelga policial, ocurrieron saqueos a instituciones públicas y locales comerciales; ese día una turba incendió también parte del Centro Cívico –la sala de congresos resultó la más dañada–. Así, el edificio se volvió poco atractivo para desarrollar actividades comerciales y gran parte de los 33 pisos de su torre principal lució abandonada. En los años ochenta y noventa, fue un lugar recurrente para los suicidas.

“No todo debe ser comercio”

Para el urbanista y ex regidor de la municipalidad de Lima, Jorge Ruiz de Somocurcio, la transformación del Centro Cívico en un centro comercial significará la pérdida de un espacio cívico para volverse meramente comercial. “Lo atractivo de la zona es que por el lugar pasarán cien mil personas al día, y los grandes comercios quieren atraer a ese público antes de que se vayan a comprar a los conos”.

“Lo lamentable es que el Centro de Lima se está transformando en un gran mercado persa, y así pierde un espacio público importante. Si el municipio de Lima ya hubiese recuperado el Teatro Municipal, podría haberse generado un circuito importante con librerías, cafés y restaurantes”.

Somocurcio dice que quien debe tomar la batuta para un relanzamiento del centro debe ser la municipalidad de Lima con inversión pública y no esperar a los inversionistas de centros comerciales. “Hay un plan maestro para el centro histórico que contempla residencia y cultura. Eso orientará hacia dónde se desea llevar la inversión privada”, señala.

1 comentario:

Dave Klux dijo...

que bien que esa zona siga modernizandose, sin perder la esencia claro de la tradicion que alguna vez tuvo, deberia tambien proponerse que haya un museo o galeria donde se recuerde un poco mas como fue nuestra Lima antes.
Aqui le paso una foto de esa zona, quiza pueda adjuntarla en su nota: http://www.inkabit.com/lima/pase%20de%20la%20republica%20cuadra%202.JPG