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lunes, 20 de agosto de 2007

"La Iglesia se adaptó al mercado"

ENTREVISTA. FERNANDO ARMAS ASÍN

El historiador se acerca a la Iglesia Católica en su papel de institución económica que, durante su larga presencia en el país, ha movido cosas que han ido más allá de la fe

Por Manuel Marticorena Solís

Contabilizar los bienes de la Iglesia Católica en la actualidad resulta imposible. Las órdenes y congregaciones mantienen y mantuvieron bajo siete llaves el manejo económico de sus propiedades y de sus rentas. Sin embargo, acudiendo a los archivos eclesiásticos, el historiador Fernando Armas Asín ha logrado una primera aproximación sobre los bienes de la Iglesia Católica hasta el año 1950.

Los resultados de su investigación han sido publicados en su libro "Iglesia: Bienes y rentas". Armas señala que, económicamente, la Iglesia ha logrado adaptarse a los cambios de la economía local, dejando de ser rentista para ingresar a una economía de mercado. Aquí sus razones.

Todo mundo piensa que la Iglesia es una institución muy tradicional y en su libro señala que alguna vez cambió. ¿En qué consistió ese cambio?
En el siglo XIX hubo una transformación de la Iglesia en el Perú y en todo el mundo. Se dio un proceso conocido como "la desamortización", en el que el Estado daba leyes para que la economía y sus actores puedan acceder a las propiedades de la Iglesia, que eran muchas. Se intentaba pasar de una economía tradicional, no capitalista, en la que las propiedades estaban en pocas manos y la Iglesia era una gran poseedora de bienes, a una economía moderna capitalista, en la que se pretende que los bienes se negocien libremente.

¿Esto significa que el Estado empezó a expropiar propiedades de la Iglesia?
Lo que pasa es que en esa época la Iglesia era protegida por el Estado y se creía que este la podía reformar si lo deseaba. En 1826 se dio una ley por la cual los conventos que tenían menos de ocho religiosos eran cerrados y sus bienes pasaban al Estado, lo que permitió clausurar 42 conventos en todo el país. El Estado usó estas propiedades para hacer prefecturas, cárceles y se remataron algunos bienes.

¿Los conventos no tuvieron ninguna compensación?
No, porque el Estado, a nombre del mundo católico, puede reformar estas instituciones y tomar los bienes de la Iglesia. Esa es la lógica. Posteriormente se dieron otras leyes, ya no para tomar más bienes sino para eliminar mecanismos que utilizaban las órdenes religiosas para obtener rentas a partir de sus propiedades, los que eran conocidos como censos.

¿En qué consistían los censos?
Eran de muchas formas. Las dos más frecuentes eran los préstamos de dinero a hacendados a muy largo plazo, que eran avalados por sus haciendas. Para ello se firmaban contratos, eran préstamos que podían durar toda una vida y en los que las órdenes podían asegurar una renta. El otro caso era cuando la orden permitía el usufructo de sus propiedades a cambio de una renta, lo cual era típico en los bienes urbanos.

¿Las rentas que obtenían las órdenes eran suficientes para mantener estas organizaciones?
Claro. La Iglesia vivió y vive de sus rentas. Cuanto más largo era el plazo de los contratos era mejor, porque así podían planificar el mantenimiento de sus seminarios, becas, etc. Además, como en otros sectores sociales, esas rentas les permitían mantener sus estatus.

¿De qué forma esto ha cambiado?
Con la mentalidad económica del siglo XIX hay la necesidad de cambiar este sistema, se empiezan a dar leyes para permitir que estos censos se vayan liquidando. En 1864 se dieron nuevas leyes de desamortización que permitieron a las personas liquidar los contratos o censos que tenían con la Iglesia. Lo interesante es que las leyes no prohíben los censos, sino que promueven su eliminación. Así se fue liberando a las haciendas de las cargas por los intereses que tenían con la Iglesia, y en el caso de la casas en zonas urbanas, se permitió que la gente que tenía en usufructo la propiedad se quedara con ella.

¿La Iglesia permitió esto?
El Estado eliminó las deudas y por las propiedades otorgó vales de deuda interna a las organizaciones eclesiásticas, asegurándoles además parte de la renta que iban a recibir. Las personas que obtuvieron las propiedades tuvieron que pagar por ellas al Estado. Las leyes de desamortización se vuelven a repetir después de la Guerra del Pacífico. Esto se dio en todo el mundo. En México, por ejemplo, las leyes se dieron de golpe y la reacción de la Iglesia fue de exasperación y se llegó al enfrentamiento. En el Perú, no.

¿Por qué no?
Por que las leyes se dieron a lo largo del tiempo en ciclos lentos y en segundo lugar porque la Iglesia se readaptó a las circunstancias. Recibió los vales de deuda y los convirtió en efectivo, que utilizó en instrumentos financieros. Empiezan a trabajar con bancos, compran cédulas hipotecarias, hacen depósitos a plazos, etc. Son estrategias que utilizan para mantener sus rentas. Además no se deshace de todos sus bienes inmobiliarios, conserva los más rentables.

¿Qué hicieron con ellos?
Un caso que he estudiado con proximidad es el del monasterio de La Concepción, que se encontraba en la avenida Abancay. Antes, este monasterio era enorme, comprendía casi todo el Mercado Central. Este mercado fue construido porque la Municipalidad de Lima expropió parte de los terrenos. Sin embargo, luego de que esto sucedió el monasterio se dio cuenta de que era una buena oportunidad para que el resto de su propiedad sea convertida en galerías. Transformaron hasta el mismo convento y trasladaron el monasterio a Chosica, porque vieron la lógica del mercado.

Rentabilizaron sus activos .
Los adecúan, venden algunas propiedades, restauran otras, porque Lima en todo ese trayecto va cambiando. Algunos callejones ya no les interesan, son vendidos, e invierten en propiedades de zonas donde hay mayor densidad poblacional. La orden de La Concepción se deshizo de propiedades en Barrios Altos y la avenida Tacna y orientó estos ingresos a mejorar sus propiedades.

¿Lo hacen de una manera eficiente?
Unos en mejores circunstancias que otros. Sostengo que los monasterios o las órdenes de mujeres fueron más capaces que la de los hombres para adaptarse al mercado: las de la Concepción, las Agustinas, las Descalzas de San José, Las Mercedarias, se readecuaron muy bien, se asesoraron con buenos abogados. Las Descalzas de San José lograron tener en efectivo en 1948 cerca de US$1'00.000, lo que significaría en la actualidad unos US$20'00.000.

¿A lo largo de la historia la Iglesia ha perdido el poder económico que ostentaba en la Colonia?
Hasta ahora lo tiene. Visiblemente quizás no, lo que pasa es que la economía ha crecido tanto que ya no se nota. En una sociedad como Lima en tiempos coloniales y de la República temprana, el 50% de las propiedades estaban directa o indirectamente ligadas a la Iglesia. En una sociedad como la actual, pierden peso. Además, en los últimos años han ingresado congregaciones extranjeras, que no las he estudiado, pero que mueven mucho más dinero que las congregaciones tradicionales de Lima.

¿Qué grupos se pueden mencionar como ejemplo?
Los dominicos de Francia o el mismo Opus Dei, que sin lugar a dudas corren a otro nivel, que seguramente tendrán patrimonios mucho más grandes que las viejas instituciones eclesiásticas. Hace 20 años se decía que la Compañía de Jesús tenía un patrimonio interesante, porque aparte de sus colegios y sus propiedades urbanas tenía inversiones en industrias, como en Universal Textil, donde se decía que tenía el 10% de participación.

¿Cuántas órdenes hay en este momento en Lima?
Entre órdenes y congregaciones puede haber tranquilamente un centenar. Hay algunas que tienen muchas personas, hasta congregaciones de solo dos.

¿Por qué las más antiguas son menos poderosas que las extranjeras?
Por esta lógica de vivir solo de rentas. Se adaptaron al mercado, pero no se convirtieron en agentes del capitalismo. El fin último de esta renta es la labor social y piadosa. Estas órdenes antiguas son más dadas a la tranquilidad en el manejo de sus recursos, solo logran el equilibrio .

¿No siente que hay poca transparencia de la Iglesia Católica en el manejo de sus recursos?
Claro. Lo que pasa es que hay mucho celo, porque consideran que son instituciones de interés privado y no deberían haber terceros interviniendo en este tema; además porque hay mucho escrúpulo en tratar estos temas públicamente, porque han manejado la imagen de que se dedican a la obra social y hablar de su patrimonio resulta incómodo.

¿La mezcla de lo divino con lo económico resulta una ecuación válida?
Es un problema de conciencia, prefieren que se encargue uno de los suyos que sepa mucho de economía y que lo haga con cierta 'oscuridad'. Siempre se le ha acusado de tener muchos bienes. Antes el 50% del Centro Histórico de Lima pertenecía a la Iglesia.

¿Y ahora?
Diría que son propietarios del 25%, lo cual es una proporción muy alta aún.

LA FICHA
Nombre: Fernando Armas.
Profesión: Historiador.
Edad: 38.
Situación familiar: Casado.
Estudios : Es doctor en Filosofía y Letras, con posgrado en Historia de la Iglesia.
Cargos: Es docente de la Universidad del Pacífico y profesor de posgrado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

fuente: elcomercioperu.com.pe

1 comentario:

ricardo dijo...

hola..estoy muy interezado en el tema, estoy por realizar un tema de investigacion para la univesidad estudio arquitectura en la uni y el tema del mercado central es el que voy atomar y nesecito toda la informacion necesaria respecto al tema..espero que me puedas ayudar o en todo caso orientar en donde puedo buscaar informacion, escritos, tesis, libros, revistas, videos o lo que fuera respecto al tema..de ante mano te agradesco la ayuda..gracias