lunes, 22 de febrero de 2010
lunes, 30 de junio de 2008
Operación rescate en Lima Norte
| En ruinas. La casona de la Hacienda Caballero en el kilómetro 31 de la carretera a Canta, en Carabayllo. |
En los veinte años que la señora Hilda Navarro vive frente a la casa hacienda Santiago de Punchauca nadie le había dicho –hasta hoy– por qué vienen tantos estudiantes y turistas extranjeros a visitar ese monumento que es carcomido por el olvido.
No sabe que en ese lugar el 2 de junio de 1821 se reunieron el libertador José de San Martín y el virrey La Serna para negociar la independencia del Perú. A la señora Hilda le interesa más hacer historia con la venta de gaseosas y golosinas. Más que por su legendario pasado histórico, el nombre de Punchauca es conocido por pasajeros, cobradores y choferes que se desplazan por los últimos kilómetros de la avenida Túpac Amaru, en Carabayllo, debido a que a escasos diez metros de la casona en ruinas se encuentra el paradero final de la empresa de transportes 11 de Noviembre.
En el antiguo territorio que ocuparon realistas y libertadores bajan pasajeros cansados y vendedores de golosinas. La casona, a pesar de su importancia, se cae a pedazos y solo un ambiente conserva el techo y piso originales.
Pese al descuido de muchos de sus monumentos, la riqueza cultural en los distritos del norte de Lima es un tesoro a flor de tierra que podría generar muy buenos ingresos para sus pobladores. De allí el interés de la Universidad Católica Sedes Sapientiae en ubicarlos.
En total se han registrado 114 monumentos y construcciones antiguas. Por el momento Sedes Sapientiae ha desarrollado visitas guiadas con estudiantes para que conozcan el valor de las zonas que habitan. La siguiente tarea consistirá en crear circuitos turísticos abiertos al público en general y conseguir recursos para desarrollar proyectos de recuperación.
No muy lejos de la casona de Punchauca, en el kilómetro 31 de la carretera a Canta, también en Carabayllo, se encuentra la casa hacienda Caballero, una construcción colonial abandonada en una zona que ofrece una vista privilegiada del valle del Chillón. La casa tiene tres niveles y paredes de adobe de casi medio metro de ancho, además de elementos traídos de Europa como sus baldosas, algunas de las cuales aún permanecen en su lugar original.
Esta hacienda, que pertenecía a Juan Caballero, uno de los hacendados más poderosos de Lima en el siglo XVII, se convirtió en una de las más importantes del valle por su producción de frutos y ganado. Cuando los españoles trajeron la costumbre de las corridas de toros, la hacienda Caballero se encargó de la crianza de los toros de lidia para las corridas de Acho. Al pisar sus ambientes y contemplar el valle, el historiador César Cortez, de la Sedes Sapientiae, sueña con la reconstrucción del monumento y que en el lugar se instale un restaurante. "Sería hermoso con la vista que ofrece y por el valor que tiene la casona", manifiesta.
Pero hay restos arqueológicos en esta Lima Norte a los que no se necesita viajar mucho para tener contacto con la historia. En el parque principal de la urbanización Tungasuca, en Carabayllo, aún quedan más de cien metros de los restos de una inmensa muralla levantada con grandes bloques de adobes trapezoidales de casi un metro de ancho. La construcción fue hecha por los Collis, una cultura de la época inca que gobernó parte del valle del Chillón. Se dice que la muralla se extendía desde la desaparecida fortaleza de esa cultura, ubicada a la altura del kilómetro 14.5 de la avenida Túpac Amaru, hasta el mar.
"Hay mucho trabajo por hacer en todo Lima Norte en cuanto a recuperación histórica. Se debe propiciar que los municipios mantengan los monumentos para que no se sigan deteriorando, luego se podría buscar auspicios del extranjero para la restauración", sostiene Cortez.
NO MÁS INDIFERENCIA
La tarea de rescate también es de los profesores y estudiantes de la zona, por eso el Programa de Defensores del Patrimonio Cultural de Lima Norte ha reunido a un grupo de alumnos de la Universidad Católica Sedes Sapientiae con la misión de colaborar en su protección y difusión.
El drama es que un mar de cemento y ladrillo amenaza con llevarse esta riqueza histórica. Por ejemplo, la zona conocida como Cerro Pro, entre las avenidas Huandoy y Confraternidad, en Los Olivos, está amenazada por la venta de terrenos. El lugar es un recinto amurallado de piedra y barro y es el punto arqueológico de mayor altura de Los Olivos, se estima que pudo haber sido ocupado desde tiempos de la Cultura Lima (200 a.C - 600 d.C) hasta el siglo XVI.
Otro es el caso del centro ceremonial Garagay, entre las avenidas Angélica Gamarra, Tomás Valle y Universitaria, en Los Olivos. Su descuido ocasionó el deterioro y a ello contribuyó hasta el propio Estado, por una mala delimitación. Pensar que los escolares de los distritos de la zona podrían aprender historia con solo salir a caminar y conocer el territorio que pisan.
No tendrían que gastar ni un sol para ir a la casa hacienda Infantas, la residencia de origen colonial que perteneció a Jerónimo Infante del Real, la cual ha sobrevivido al tiempo y se encuentra en la urbanización Infantas, en San Martín de Porres. Ahora la casona está acorralada por viviendas de uno y dos pisos. En sus instalaciones funciona un nido, una agencia municipal y un comedor popular. Ni autoridades municipales ni pobladores se han dado cuenta del atractivo que sería para este barrio restaurar esta casona y convertirla en un lugar de peregrinaje para estudiantes y turistas.
RIQUEZA CULTURAL AL NORTE DE LIMA
Zonas arqueológicas
• Centro ceremonial Huacoy. Margen izquierda del kilómetro 22 de la avenida Túpac Amaru.
• Murallas de Tungasuca. Urbanización Tungasuca, Carabayllo.
• Fortaleza de Cantamarca. A 5 km de Canta.
• Petroglifos de Checta. A la altura del km 42 de la carretera a Canta.
• Centro Ceremonial Buenavista. A la altura del km 39 de la carretera a Canta.
• Centro Ceremonial Garagay. Entre avenidas Universitaria y Angélica Gamarra.
• Centro Ceremonial El Paraíso. A 5 km del aeropuerto Jorge Chávez.
• Cerro Pro. Entre avenidas Huandoy y Confraternidad, en Los Olivos.
Museos
• Museo de Ancón. Prolongación Jorge Chávez s/n, Ancón.
• Biblioteca-Museo Juan José Vega. A cinco cuadras de la Casa Hacienda Punchauca.
•Museo Colli. Pasaje Libertad 253, tercera zona de Collique, Comas.
Construcciones coloniales
• Capilla de la hacienda Pro. Cerca de la actual urbanización Pro, en Los Olivos.
• Casa Hacienda Garagay, entre avenidas Angélica Gamarra, Universitaria y Tomás Valle.
• Hacienda Caballero. En el km 31 de la carretera a Canta.
• Iglesia Santa Rosa de Quives, a la altura del km 63 de la carretera a Canta.
• Hacienda Chocas. En el km 34 de la carretera a Canta.
• Hacienda Punchauca. En el km 25 de la vía a Canta.
• Iglesia San Pedro de Carabayllo. En el km 4.5 de la avenida Huarangal.
Entrevista al último virrey
Aquel fue el momento más trágico de nuestra historia republicana. Andrés Avelino Cáceres había sido derrotado, el 10 de julio de 1883, en Huamachuco. En Lima, desde Palacio de Gobierno, el comandante en jefe del Ejército de Ocupación, Patricio Lynch, gobernaba el país.
Aquí, sin ninguna oposición, preparaba los términos que llevarían a la rendición del Perú y al Tratado de Ancón. Tales eran su poder y su influencia en aquellos momentos que inclusive aceptó conceder una entrevista al diario norteamericano The New York Herald. En Chile lo llamaban el último Virrey del Perú.
La entrevista, de la que transcribiremos buena parte, por momentos podrá sorprendernos por la admiración que parece profesar el corresponsal norteamericano a Patricio Lynch y que difiere del recuerdo sanguinario que conservamos los peruanos del almirante chileno por las responsabilidades que desempeñó durante el saqueo al norte del Perú en 1880 y la ocupación de Lima a partir de 1881
Sin embargo, no olvidemos que la entrevista es realizada por un periodista ajeno a la causa del Perú y también sorprendido por el hecho de que Lynch converse con él en inglés. Durante su juventud Patricio Lynch había servido en la marina de guerra británica durante las guerras del opio en China, siendo inclusive condecorado por la conducta que demostró en aquella ocasión.
El corresponsal, cuyo nombre no quedó consignado junto al texto, comienza su artículo explicando cómo se vivía en Lima en aquellos días. Afirmaba que para muchos militares y personal civil chileno el tener que abandonar el Perú sería algo que podrían inclusive lamentar.
Puede ser, respecto a la horda de empleados civiles chilenos que están apercibiendo los derechos municipales o de Aduana, que pocos de ellos son de mucha capacidad y que difícilmente podrían ganar en su país lo que obtienen en el Perú, que consiguen cincuenta o setenta y cinco por ciento más de lo que se paga en Chile por iguales "colocaciones" y que estarán apurados para conseguir empleos cuando cesen sus actuales ocupaciones.
Y puede ser que respecto a los quince mil hombres que Chile mantiene al norte de Arica, el hecho de que se les dá "gratificaciones" votadas con liberalidad, en adición a la paga ordinaria; que el servicio de guarniciones, es agradable; que las expediciones al interior, tan duras (como la última contra Cáceres) a las que el almirante Lynch les obliga a veces, no son de frecuente ocurrencia.
EL PALACIO DE LOS VIRREYES
Sobre Palacio de Gobierno se comenta lo siguiente:
Es un edificio extenso, irregular, sin carácter, de varias clases de arquitectura y diversas épocas; siendo una parte del tiempo de Francisco Pizarro.
La entrevista se realiza en el cuarto particular de recibo de Lynch.
Un cuarto con tapicería de color oscuro y tomando vista sobre la calle del Palacio, que conduce de la Plaza al antiguo Puente de Piedra construido sobre el Rímac… Esto era parte de los departamentos que ocupaban los presidentes del Perú y de donde el dictador Piérola huyó con tanta prisa después de la batalla de Miraflores.
Al momento de conocer a Patricio Lynch, el corresponsal norteamericano lo describió de la siguiente manera:
A pesar de tener más de sesenta años el Almirante, tiene un semblante tan elástico, una cara tan poco arrugada y gastada y maneras tan poco afectadas, que es imposible atribuirle su edad, ni con quince años de diferencia. Su cabello corto y negro no está todavía mezclado con canas, ni tampoco su tupido y recortado bigote, y sus negros ojos son tan vivos como en la juventud. La elegancia de su figura produce una impresión, que hace creérsele más alto de lo que en realidad es. Lo encontré esa mañana llevando el uniforme de la marina chilena (que se asemeja al nuestro) y sentado delante de su escritorio.
Preparando su cigarrillo y moviendo un montón de documentos que cubría la mesa, dirigió su atención hacia el borrador de una carta que en el vapor pasado había dirigido al señor don Joaquín Godoy, ministro de Chile en Washington, relativo a la batalla de Huamachuco y sus probables consecuencias políticas.
Habiéndole preguntado al Almirante cuál era su opinión sobre el poder de recuperación del Perú, me contestó:
–La condición actual del país no es ciertamente de prosperidad; pero considerando el grado y la duración de su desorganización política interna, que su Capital y sus puertos han sido ocupados militarmente por más de dos años y medio, su comercio y su industria se han sostenido admirablemente. Esto es debido sin duda y en gran parte al fuerte elemento extranjero en el Perú y me atrevo a decir también a lo correcto de la administración chilena.
CONTRIBUCIONES Y CUPOS
–Pero señor Almirante –interrumpiéndolo–, hay evidentemente muchas contribuciones introducidas por las autoridades chilenas de las que se quejan los peruanos.
–A primera vista, las fuertes contribuciones que han sido colectadas, así como los cupos que han sido exigidos, en ciertos círculos, pueden ser considerados, lo confieso, como crueles o injustos; pero hay que tener presente que, tuvieron un doble objeto: primero, obligar a los peruanos a que vuelvan en sí y que traten sobre la paz de un modo serio; y segundo para ayudar a nuestros fuertes gastos y evitarnos la necesidad de aumentar después nuestros reclamos en los futuros arreglos con el Perú. Nuestro objetivo ha sido siempre una pronta paz y en las condiciones más suaves de las que corresponden a nuestras victorias y sacrificios.
LOS OBSTÁCULOS DE LA PAZ
–Pero –observé yo–, Lima cayó en poder de Chile el 17 de enero de 1881, y hoy día estamos a 13 de agosto de 1883.
–La triste condición financiera del Perú, su no cumplimiento de contratos con sus acreedores mucho antes de la guerra y su consiguiente descrédito, hacían que todo proyecto de indemnización a Chile que no fuera basado sobre una cesión de territorio, no fueran sino palabras vanas. Por consiguiente, mientras el Perú declaraba que no estipularía una cesión de territorio, tal declaración cerraba prácticamente la única salida posible para un arreglo: incluía el abandono de toda idea de paz.
El Almirante añadió: Chile, en las condiciones que exigía, no hacía más que seguir los antecedentes de los Estados Unidos en sus arreglos con Méjico hace 35 años y con el antecedente más reciente, el de Alemania respecto a Francia.
–Pero, señor Almirante –pregunté–: ¿El importe de lo que se saca del Perú no excede a los gastos que exige la ocupación militar?
–No, no excede –contestó él–. Sé que se dice que el Tesoro Chileno reporta ventajas pecuniarias de la ocupación; pero puedo asegurar que esto es un error, y que si se toman en consideración todos los gastos que la ocupación impone, se verá que dicho Tesoro aumenta una pérdida con cada día de ocupación.
IGLESIAS
Entonces el Almirante continuó con mucho énfasis: Al fin un valiente militar y un patriota bien intencionado, el general Iglesias, se ha presentado para redimir su país. Le damos toda clase de auxilios; le damos dinero y armas; derrotamos a sus enemigos y le damos prestigio. ¿Con qué objeto? Para que pueda venir la paz
Después añadió: Hemos evacuado el Norte del Perú; hemos dado al gobierno de Iglesias la valiosa Aduana de Salaverry (puerto de Trujillo) y sólo por razones de humanidad no sacamos a nuestras tropas de otros muchos lugares porque las poblaciones quedarían saqueadas sin piedad por merodeadores peruanos, si las evacuáramos.
Aquí el Almirante encendió otro cigarro y continuó:
Ahora o nunca, tiene que establecer el Perú un Gobierno moderado y honrado, y es de esperar que lo que ha sobrevenido podrá ser una lección útil a los peruanos para saber disciplinarse.
En cuanto a mí –continuó el Almirante–, si Ud. me permite hacer una observación personal, relativa a mi observación personal, relativa a mi administración en este país, le diré que nunca he traspasado los límites de lo que me obligaba, un deber doloroso, pero ineludible: y nunca he olvidado que no soy únicamente soldado chileno, sino que yo, como el enemigo, somos del mismo barro.
LA POLÍTICA D ELA EXPOLIACIÓN
Una vez terminada la entrevista, y a pesar de la evidente simpatía por el almirante Lynch que profesaba el autor, que era el corresponsal en Lima del New York Herald, se incluye un análisis de la situación en aquel momento de la Guerra del Pacífico en los siguientes términos:
En las tres campañas de Tarapacá, Tacna y Lima ha habido un salvajismo de parte de la soldadesca chilena, que por cierto no reprimió la oficialidad, que era quizás incapaz para reprimir. Algunos de los oficiales la excitaban.
Después de la ocupación de Lima, el sistema de expoliaciones fue perseguido de un modo tan deliberado que legítimamente se puede estigmatizar con el nombre de sistema político.
La desgracia de Chile es que no puede desmentir ese testimonio. Los hechos son demasiado evidentes para cualquier observador. Los están afrontando en los recuerdos militares; los muertos en cada campo de batalla; las desmoronadas murallas de Chorrillos y Miraflores; las salas vaciadas y jardines expoliados de Lima también están afrontando en el rostro de los de Chile… podrían citarse otros muchos ejemplos de expoliación pero los que he citado son suficientes para dar a conocer una faz de esa larga guerra que no honra a los vencedores.
PRENSA AMERICANA
New York Herald7 de septiembre de 1883.
sábado, 21 de junio de 2008
MARTIN CHAMBI

Autorretrato de Martin Chambi, Coaza, Puno 1930
Es innegable el gran legado que significa la obra de Martín Chambi, desde este blog queremos darles a conocer algunas de sus mejores fotografías o al menos de las mas conocidas .
Aquí un fragmento de su biografía (1)
Martín Chambi nace en una aldea del Departamento de Puno, Perú, en 1891.
Siendo muy joven se convierte en ayudante del fotógrafo de la empresa minera Santo Domingo en la que trabaja su padre. De esta manera tiene su primer contacto con la fotografía.
A partir de 1908 y durante nueve años es aprendiz en el estudio de Max T. Vargas en Arequipa.
En 1917 se independiza, estableciendo su primer estudio en Sicuani.
En 1920 se traslada definitivamente a Cuzco donde desarrolla todo su trabajo posterior.
A lo largo de su vida, Chambi realiza al menos diez exposiciones de cierta magnitud y varias otras menores.
Colabora habitualmente en publicaciones periódicas.
Por su casa pasan todos los intelectuales, pintores, poetas y periodistas que se asoman por Cuzco.
Su actividad como fotógrafo va decreciendo en la década de los cincuenta.
Muere en Cuzco en 1973.

Sacsayhuaman.

Plaza del Cabildo.

Techos de la catedral, Cusco 1928

Campanario desde San Pedro.

Calle Mantas, esquina Plaza de Armas. Cusco 1927

Templo de la luna.

Fotografía sin datos.
Calle Arrayan y Templo del Sol, Terremoto 1950
Merienda de campesinos y nevado Ausangate, Ocongate, Cusco 1934
Campesinos en balsa de totora, Puno 1925
Campesino y nevado Qoyllor Riti, Cusco 1934

Ciudadela Inka de Machupicchu - Cusco 1921

Ceremonia de los cirios en el templo de Ayaviri. Puno, 1938

Muro de las cinco ventanas, de Wiñay Wayna. 1941

Amanecer en la Plaza de Armas Cusco 1925

Vista de Coaza, Departamento de Puno, en donde nació Martín Chambi

Balcón de Herodes. Cuzco, 1930

La familia de Ezequiel Arce con su cosecha de papas. Cuzco, 1934

Jugando al sapo en la chichería. Cuzco, 1931

Boda de don Julio Gadea, prefecto del Cuzco, 1930
Cronología (2)
- 1891 - Martín Chambi nace en Coaza, al Norte del Lago Titicaca (Perú), en una familia de campesinos indígenas quechuahablantes.
- 1905 - Muerte de su padre. Viaja a orillas del Inambari para trabajar en las minas de oro. Una de las teorías manejadas es que los fotógrafos ingleses de la minera Santo Domingo Mining Co le enseñan las primeras nociones de fotografía.
- 1908 - Entra a trabajar de aprendiz en el estudio fotográfico de Max T. Vargas, en Arequipa, a quien él consideró su maestro en el arte de la fotografía.
- 1917 - Chambi abre su primer estudio en Sicuani, Cuzco.
- 1920 - Chambi se establece en la ciudad de Cuzco. El autor se encuentra aun en su etapa pintoresquista aprendida en Arequipa. Pronto su estudio se posicionó como el más importante ya que abarcaba realidades diferentes:
ricos-pobres blancos-indios y mestizos tradición-renovación y modernidad campo- ciudad-pasado-presente fotografía artística-fotografía documental forma-contenido libertad-comercio lógica racional-lógica circular
- 1927 - Inicio de la etapa madura en la fotografía de Chambi.
- 1950 - Terremoto del Cuzco. Final de la Escuela cusqueña. Abandono paulatino de la actividad fotográfica de Chambi.
- 1958 - Exposición homenaje con motivo de los 50 años de Chambi como fotógrafo.
- 1964 - Exposición dedicada a Chambi en México (Primera Convención de la Federación Internacional de Arte Fotográfico)
- 1973 - Muere Martín Chambi en el Cuzco, en su antiguo estudio de la calle Marquéz.
- 1977 - Primeros trabajos de catalogación y restauración del archivo fotográfico Chambi, financiados por la Fundación Earthwatch (Belmont, MA). Inicio del reconocimiento internacional de su obra.
- 1979 - Exposición retrospectiva de Chambi en el MOMA de Nueva York.
- 1981 - Muestra de fotografía latinoamericana en Zúrich (Suiza).
- 1990 - Exposición dedicada a Chambi en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
- 2006 - Exposición dedicada a Chambi en la Fundación Telefónica de Madrid.
Fuente:
(1)
http://www.elangelcaido.org/fotografos/chambi/chambi.html
(2)
http://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_Chambi
http://www.martinchambi.com/
http://garnet.berkeley.edu/~dolorier/Chambidoc.html
miércoles, 28 de mayo de 2008
Polvos azules, el mercado de Lima donde todo es posible
| Uno de los puestos de venta de DVDs en el mercado limeño de Polvos azules. |
Jaime Bedoya
Lima, Perú
Lima, paraíso de mujeres, purgatorio de solteros, infierno de casados. La tradicional frase limeña caía a pelo en el Jirón Santa allá por el año 1570. En esa calle, a una cuadra de la Plaza de Armas y con vista al río Rímac, quedaba la curtiembre de don Gaspar de los Reyes. Este buen hombre había descubierto una secreta forma de teñir la piel de cabra en azul.
Por dicho portento tecnológico, tal como consta en sesión del Cabildo de Lima de 1573, se le confirió la exclusividad del teñido añil por tres años. Es en esos tres años es que se activa la malicia apócrifa. Dícese que su mujer, de buen andar y mejor grupa, tenía por costumbre discurrir entre los cueros en horas que la elegancia tildaría de inapropiada.
Los empleados de don Gaspar, expertos en amansar el más tenso cuero, difícilmente habrían podido resistirse a demostrar su profesionalismo ante un requerimiento de la esposa del jefe. Lo que explica que a ella se le viera abandonar la curtiembre con notorias huellas azules cubriéndole las más privadas regiones anatómicas. Gaspar de los Reyes ganó mucho dinero en esos tres años. Su mujer, experiencia.
Y el jirón Santa un nuevo nombre: Polvos Azules.
El pérfido nombre persistió a lo largo de siglos, hasta llegadas las postrimerías del XXI, los ochentas. Entonces, lo que había sido calenturienta curtiembre, malecón fluvial e irrepetible arquitectura colonial, habíase transformado en plana y concreta Playa de Estacionamiento Polvos azules. El Rímac seguía ahí, aunque más sucio y más seco.
En cambio, el caudal humano signado por el desempleo masivo había crecido hasta la inundación. Las calles del centro de Lima sufrían cada día una oleada cíclica de apropiación ilícita. Temprano en las mañanas, marcando con una tiza un cuadrado primarioso, gente que se ganaba la vida en la calle establecía imaginariamente lo que vendría a fungir, para todo efecto, de puesto de trabajo real.
Eran los llamados vendedores ambulantes que, paradójicamente, trabajaban inmóviles. Vendían desde cortauñas chinos a perros bastardos con las orejas untadas de Terokal para ocultar su falta de linaje. En 1981 el alcalde Orrego dictó el Decreto de Alcaldía 110.
En él, dentro del plan de recuperación del Centro de Lima, se derivaba a todo vendedor ambulante a pasar de las calles a la Playa de Estacionamiento Polvos Azules. La Municipalidad de Lima censó entonces a 3.200 vendedores ambulantes. Entre ellos estaba José Álamo Camones, de 16 años, vendiendo medias panty, cassettes y calzado para damas y caballeros de buen gusto y menesteroso presupuesto.
......Una clientela popular encontraba ahí a su alcance lo que en otras tiendas era solo un lejano vitrinazo. De las tres bes, contaba con las últimas: bonito y barato. A veces solo con la última... Además, Polvos se empezó a convertir en un lugar donde por obra de una organizada casualidad, la víctima de un robo podía encontrar, aún tibio, el producto hurtado apenas horas antes. Como en cualquier civilizado país del tercer mundo, el agraviado volvía a comprar su propiedad casi con agradecimiento.
.......En 1983 la UNESCO declaró a Lima Patrimonio Histórico de la Humanidad. La buena noticia era mala para José Álamo y 3.199 ambulantes más. Ni un solo vendedor podía seguir en el centro histórico, ni siquiera en un estacionamiento. Cotejando copiosa caja fuerte bajo el colchón, la primera reacción de los pudientes comerciantes ajenos al pago de impuestos fue "compremos Polvos". "No está en venta", respondió la Municipalidad. "Techemos el río Rímac", fue otra propuesta. "Ni hablar", dijo el Municipio, con la guardia de asalto por delante.
Desesperadamente, los ambulantes se organizaron en búsqueda de un lugar donde mudarse, motivados además por un sospechoso incendio en el Campo Ferial. En 1997, tras 16 años de ocupación ilegal, casi 1.500 vendedores ambulantes que quedaban se mudaron a lo que consideraban la mejor opción.
Una Antigua fábrica textil que ahora era un abandonado edificio de Sider Perú, a la vera de la Vía Expresa, a pocas cuadras del hotel Sheraton y del Museo de Arte de Lima. Pagaron entre todos US$ 5 millones por 16.000 m2 propios. La compra luego saldría torcida y hasta la fecha arrastran litigios penales y civiles por malas jugadas de los vendedores. Pero fue un triunfo dejar el centro de Lima con un festivo pasacalle, llevándose consigo sus mercancías y el ganado nombre. Polvos azules se mudaba al distrito de La Victoria, el distrito con más swing de Lima.
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http://www.pe.terra.com/terramagazine
sábado, 22 de setiembre de 2007
arquitecto Rafael Marquina y Bueno
Rafael Marquina y Bueno nació en Lima, el 9 de febrero de 1884, hijo del capitán de navío José Manuel de la Asunción Marquina y Dávila Condemarín (Trujillo 1829 - Lima 1896) e Isabel Bueno y Ortiz de Zevallos. Fue bautizado con los nombres de José Rafael Ernesto en al iglesia de Los Huérfanos, en Lima, el 11 de marzo de 1884. Tuvo cuatro hermanos: Luis Guillermo, Manuela, Victoria e Isabel.
En 1904 inicia -como él mismo habría de decir más tarde, gracias a la generosidad de su hermano, el Ing. Luis Guillermo- estudios de Arquitectura en la Universidad de Cornell, en Nueva York, donde obtuvo distinguidos premios a la calidad de su trabajo, como las medallas "Gargoyle", "La Tertulia" y "Sands Medal".Concluidos sus estudios universitarios regresa al Perú en 1909, y el 6 de octubre de ese año ingresa a trabajar a la Sección Técnica de la Dirección de Obras Públicas del entonces llamado Ministerio de Fomento, encomendándosele la conclusión de las obras del colegio Guadalupe.
Trascurría entonces el periodo del primer gobierno de Leguía, época en la que se desarrolla una serie de obras públicas por parte del Estado. A Marquina se le encarga la que sería su primera gran obra pública y que le permitirá desplegar su virtuosismo y conocimiento de la arquitectura académica: la Estación de Ferrocarril de Desamparados.
Iniciada en 1911, se trata de una cuidadosa composición academicista que se inserta coherentemente en el espacio urbano donde se encuentra, incorpora de manera creativa el desnivel existente entre la ciudad y la orilla del río, ofrece una propuesta fluida a las circulaciones de los pasajeros, utiliza las posibilidades constructivas de los materiales y sistemas disponibles, y despliega un manejo innegable de los recursos de diseño que se refleja aún en los mínimos detalles.
Con una fachada que ejerce de fondo al jirón Carabaya (una de las calles que delimita la Plaza de Armas y frente a la cual se encuentran la Catedral, la residencia del Arzobispo y uno de los lados del Palacio de Gobierno) la composición es de innegable influencia neopaladiana, acorde a las enseñanzas de muchas escuelas de arquitectura en los Estados Unidos por aquella época. La composición simétrica del frente, elevado unas gradas respecto al nivel de la calle; las pilastras de orden gigante que apoyan en amplios basamentos, y el coronamiento en la parte superior central -donde hay un amplio reloj- con esculturas a los lados recuerdan las propuestas del arquitecto de Vicenza que tanto influyó en la cultura arquitectónica anglosajona. Si bien la composición es totalmente académica, podemos encontrar el uso de algunos elementos que no pierden sintonía con algunas características propias de la arquitectura barroca limeña, como es el uso del almohadillado. Es cierto que el almohadillado es un motivo que nos remite inmediatamente a la arquitectura manierista italiana, pero es también un tema que se podía encontrar sin problema en diversas edificaciones coloniales, como la fachada de la Iglesia de San Agustín y, principalmente, en la fachada de la vecina iglesia de San Francisco Esto podría entenderse como una preocupación, ya desde esta etapa, por la creación de una arquitectura que, respetando los cánones clásicos y las tendencias contemporáneas, se integra a un espacio urbano tan particular como el de Lima. En efecto, ésta será una de las características de la obra de Marquina.
En 1914, el 16 de enero, Marquina es designado por concurso jefe de la Sección de Obras Públicas de la Sociedad de Beneficencia de Lima. Dos semanas después de iniciar su trabajo en la Beneficencia, el 31 de enero, se acepta su renuncia al Ministerio de Fomento.
Marquina continúa desarrollando una muy importante actividad profesional con propuestas de edificios significativos que conformarán buena parte de la imagen de la ciudad a inicios del siglo XX. Son obras en continuidad con la tradición existente que no renuncian a su contemporaneidad y muestran su pertinencia de lugar. Es así como en 1915 proyecta el Hospital Arzobispo Loayza y en 1917 diseña el Puericultorio Pérez Araníbar, ambos conformados por pabellones de inspiración clásica, en el primer caso en los límites de la antigua ciudad histórica, en el segundo en amplios terrenos cerca al mar.
En 1919 inicia lo que será una muy destacada tarea docente, la que continuará a lo largo de toda su vida. En efecto, el 22 de marzo de 1919 se incorpora como profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde tendrá a su cargo el curso "Elementos de Arquitectura y Perspectiva".
La década del 20 es muy promisoria. Si bien algunas de las edificaciones realizadas hasta entonces ya pueden considerarse como emblemáticas de su obra, su producción arquitectónica será siempre de extraordinaria calidad. En 1923 proyecta el Hotel Bolívar, frente a la entonces recientemente abierta Plaza San Martín. Tres años después se le encomienda el diseño de los portales de dicha plaza, generándose un nuevo espacio público y representativo de la ciudad, que se articula perfectamente con la traza ya existente, demostrando que intervenciones contemporáneas cuidadosamente pensadas pueden contribuir a la mejora de la ciudad asumiéndola como un ente vivo, en cambio y mejora continua, más que como un espacio definitivo e intocable. Marquina dirigirá las obras de los portales de la Plaza San Martín hasta 1940.
Entre 1925 y 1930 se realiza una serie de edificaciones que siendo de vivienda y comercio, no requieren la monumentalidad de las obras institucionales, pero no por ello dejan de ser expresión de una extraordinaria solvencia profesional. Son edificios como el Monopinta, Boza, Pardo-Bejarano, Trujillo-Libertad, Petateros-Plateros y Tambo de Belén; todos ellos perfectamente engarzados en tramas caracterizadas y terrenos no siempre del todo regulares, desarrollados con lenguajes que, siendo contemporáneos, mostraban una correspondencia formal con el entorno donde se ubicaban.
En 1928 Marquina proyecta el primer grupo de Casas de Obreros que habrán de significar prácticamente una nueva tipología en la arquitectura del siglo XX en el país. Es destacable el interés de Marquina por un tema de tanta gravitación social, y que enfoca siempre en términos arquitectónicos. En efecto, la arquitectura tiene también algo que decir en aspectos sociales y puede contribuir a la mejora en las condiciones de vida de los trabajadores: Marquina desarrolla, con un número limitado de recursos materiales, pero con una gran creatividad y dedicación, conjuntos de viviendas que, siendo bastante económicas como lo demanda la naturaleza del encargo, reflejan un claro dominio de la profesión, con soluciones de innegable coherencia formal, empeño constructivo y riqueza espacial.
Con un desempeño profesional tan destacado, Marquina da en 1928 un cambio en su labor docente: deja la Escuela Nacional de Bellas Artes e ingresa a la Escuela de Ingenieros como profesor interino del curso "Arquitectura de la Habitación". Desde entonces su vida estará estrechamente relacionada con la formación de los futuros arquitectos del Perú. En 1934, año en que proyecta el segundo grupo de casas de obreros, es designado jefe de prácticas en el curso "Proyectos Arquitectónicos", y en 1935 es nombrado profesor titular del curso "Arquitectura de la Habitación". Dos años más tarde, en 1937, será designado Jefe del Taller de Proyectos de Arquitectura y de Dibujo Arquitectónico.
Hacia mediados de la década de los treinta Marquina cuenta ya con una reconocida trayectoria profesional, participa de la actividad académica, y es convocado a intervenir en diversas actividades asociativas, gremiales, y de consulta relativas a la profesión de arquitecto.
Así, en 1937, año en que proyecta los edificios Olaya y Wilson-Colmena, participa en la fundación de la Sociedad de Arquitectos y es elegido su primer presidente. Al año siguiente es designado miembro del Consejo Nacional de Urbanismo del Perú y proyecta la ampliación del Hotel Bolívar. Un año más tarde, en 1939, es convocado a integrar el Consejo Nacional de Restauración y Conservación de Monumentos. A fines de ese mismo año deja la presidencia de la Sociedad de Arquitectos y es distinguido como socio honorario de la Asociación de Arquitectos de Chile.
El año 1940 será un año lleno de actividad que refleja su compromiso con la profesión: En el mes de marzo es nombrado Presidente del Consejo Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos, preside luego la delegación del Perú que participa en el V Congreso Panamericano de Arquitectos a realizarse en Montevideo; se le designa miembro de la Junta Consultiva de Arquitectos de la Municipalidad de Lima y participa como jurado calificador de uno de los concursos arquitectónicos más importantes de la época: el concurso para la remodelación de la Plaza de Armas de Lima. Ese año proyecta el tercer grupo de casas para obreros.
1942 será igualmente un año de intensa actividad. Deja la jefatura de la sección de obras públicas de la Beneficencia Pública de Lima y en junio renuncia a la Presidencia del Consejo Nacional de Conservación y Restauración e Monumentos. Su labor se orienta entonces, de manera cada vez más decidida, además de a la práctica profesional, a la docencia. En el mes de febrero integra la Comisión de Formulación del Plan de Estudios de la Sección de Arquitectos Constructores de la Escuela de Ingenieros, y el 1 de abril asume el cargo de Jefe de la Sección de Arquitectos de la Escuela de Ingenieros. Pocos meses después, en junio, integra la comisión de construcción el nuevo local de la Escuela de Ingenieros. Dos años después, en 1944, participará como miembro del Consejo Directivo de la Escuela. Ese mismo año diseña los interiores del Banco Internacional del Perú.
En 1945, conjuntamente con Raúl Porras Barrenechea y Ella Dumbar Temple asume la reorganización del Archivo Nacional. Es nombrado miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos, con sede en Washington,
Su compromiso con la Escuela de Ingenieros alcanza uno de sus puntos más altos cuando, el 11 de mayo de 1946, es designado por la junta Mixta de Reforma como Jefe del Departamento de Arquitectura. A los pocos meses, el 27 de julio, será reemplazado del cargo por enfermedad; asumiendo en su lugar el Arq. Héctor Velarde. Su relación con la Escuela, sin embargo, no termina allí. Pocos días antes, el 22 de julio, la Junta Directiva de la Escuela de Ingenieros lo designó, junto con el Ing. Juan Francisco Benites, a conformar, ante el Departamento de Obras Públicas del Consejo Provincial e Lima una comisión sobre el ensanche del entonces llamado Jirón Tacna.
La labor de Marquina es, en este punto, reconocida no sólo a nivel nacional sino internacional. En 1947 Marquina preside el VI Congreso Panamericano de Arquitectos, y dos años después se le confiere la Orden del Sol del Perú. Un nuevo encargo surge es año: la restauración y remodelación de la casa de la sociedad Entre Nous, en el centro histórico de la ciudad.
En 1951, el 18 de abril, el arquitecto deja la Escuela de Ingenieros, pero su interés por la formación de arquitectos no termina. Es nombrado Jefe Honorario del Departamento y profesor Honorario de la Escuela. La Municipalidad de Lima le otorga la Medalla de Oro. Al año siguiente, en 1952, deja la Beneficencia Pública de Lima y asume la presidencia de la Sociedad de Arquitectos debido la renuncia de la junta directiva, cargo en el que estará hasta 1954.
En 1955 Rafael Marquina es nombrado Decano Honorario de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería, la primera Facultad de Arquitectura del país.
En los años siguientes Marquina continúa su labor de proyectista y su actividad gremial. En 1955 participa en el XI Congreso Panamericano de Arquitectos en Venezuela, en 1961 conforma la Comisión de elaboración del Reglamento de Conservación y Restauración de Monumentos Históricos. Dos años después es nombrado miembro de la Comisión de Calificación de Monumentos Coloniales y Republicanos de la Junta Deliberante de Lima Metropolitana de Monumentos Históricos, Artísticos y lugares Arqueológicos. .
En 1964, el 22 de abril, Rafael Marquina fallece en Lima.
La obra de Marquina estuvo siempre signada por una prolífica labor en el campo del diseño, académica y gremial. Su trabajo como proyectista la desempeñó tanto al servicio del Estado como en la práctica privada, produciendo algunas de las obras paradigmáticas de la Arquitectura Peruana del siglo XX. En el campo universitario mantuvo siempre un compromiso con la formación de los futuros profesionales del país, llegando a ocupar los más altos cargos académicos; mientras que su interés por la profesión lo llevó a desempeñar actividades de carácter gremial y de representación.
Rafael Marquina constituye, sin lugar a dudas, una de las figuras más notables de la Arquitectura del siglo XX en el Perú.
Luis Villacorta S.
Arquitecto
Bibliografía:
-Jiménez Campos, Luis, y Miguel Santiváñez Pimentel, "Rafael Marquina, Arquitecto" Trabajo de investigación para optar el título profesional de Arquitecto. FAUA-UNI 1994
FUENTE: ELARQUITECTOPERUANO.COM
viernes, 24 de agosto de 2007
informe de VULNERABILIDAD SISMICA DE LA CATEDRAL DEL CUSCO





aqui parte del documento que el CISMID realizó elaborando el
INFORME DE VULNERABILIDAD SISMICA DE LA CATEDRAL DEL CUSCO.
link para abrir el documento :
http://www.cismid.uni.edu.pe/descargas/redacis/em-41.pdf
martes, 21 de agosto de 2007
lunes, 20 de agosto de 2007
jueves, 14 de junio de 2007
Hallan en Chile barco peruano hundido en Guerra del Pacífico
El buque fue encontrado a 15 metros de profundidad a unos 2.000 kilómetros al norte de Santiago, cerca de las costas de la playa de Arica.
El Manco Capac fue hundido para evitar su captura de parte de Chile por orden de su capitán José Sánchez, el 6 de junio de 1880. El barco, de más de 80 metros de largo, fue lanzado al mar en 1864 y comprado por Perú a la marina estadounidense.
"La embarcación está bastante corroída por el paso del tiempo. Además, está metida en el fango de esa zona, por eso no será posible reflotarla", explicó Arnoldo Vilaxa, buzo e investigador de la Universidad de Tarapacá.
"La proa está bien conservada, pero la torre y los cañones totalmente destruidos", agregó el profesor a la agencia AFP.
Las tareas para ubicar al barco fueron grabadas y serán emitidas luego en un documental, mientras que los restos de la embarcación permanecerán sumergidos.
fuente: ANDINA.COM.PE
jueves, 31 de mayo de 2007
El histórico hotel Bolívar: Un tradicional habitante del centro de Lima, testimonio de un estilo arquitectónico muy singular

Patrimonio. Belleza por dentro y por fuera
Por Ricardo Guerrero
El modernismo se desarrolló a fines del siglo XIX y comienzos del XX y buscaba una ruptura frente a los estilos sobrios dominantes en la época inspirándose en motivos exóticos y en figuras de la naturaleza. Los arquitectos y diseñadores modernistas dieron un gran valor a los objetos cotidianos. Por ello, se preocuparon por el diseño de muebles, lámparas, balaustres, perillas y cuanto elemento hacía parte de la obra arquitectónica.
UN EJEMPLO PERUANO
En el cruce de la avenida Nicolás de Piérola y el jirón de la Unión, frente a la plaza San Martín, se levanta un imponente edificio de seis pisos en el que funciona uno de los hoteles más tradicionales de Lima: el Bolívar. Inaugurado el 9 de diciembre de 1924, es a la vez parte de la composición monumental de la plaza San Martín y un gran ejemplo de la influencia modernista en la arquitectura peruana.
Fue diseñado por el arquitecto Rafael Marquina para alojar a presidentes y dignatarios y, por ello, su mobiliario y sus acabados constituyen una ostentación del lujo de la época. Las columnas y los pisos de sus salones principales son de mármol importado de Italia y la mayoría de las lámparas que lo iluminan fueron adquiridas en Francia.
Podemos mencionar, como curiosidad, que en el Bolívar se hallan los dos primeros ascensores que funcionaron en el Perú - uno de los cuales aún está operativo-. Asimismo, en este hotel se encuentra el primer radio a tubos que se pudo escuchar en el país. Este último fue instalado en la habitación 312, la que, por lo general, era asignada a los más altos funcionarios.
A pesar de que el hotel fue ampliado en 1934 (bajo la supervisión de Marquina) y reconstruido en buena parte después del terremoto de 1970, su arquitectura guarda el diseño original y conserva elementos ornamentales de la década del veinte.
ARTICULO PUBLICADO EN EL COMERCIO PERU.COM
viernes, 25 de mayo de 2007
ESPECIAL DEL COMBATE DE IQUIQUE EN RPP
|
VIDEOS, NOTAS Y RESEÑA DEL COMBATE HISTORICO DE IQUIQUE.
***PARA VER EL ESPECIAL COMPLETO IR :
http://www.rpp.com.pe/especiales/combate_naval_de_iquique/
martes, 3 de abril de 2007
PLANOS DE LA CIUDAD DE LIMA
La evolución urbana de una ciudad se aprecia por sus planos. Para apreciar la evolución urbana de Lima recurrimos a la magnífica colección que publicaron la Municipalidad de Lima y Petróleos del Perú: Planos de Lima, 1613-1983. Lima, Industrial Gráfica S. A.: 1983.
Hemos seleccionado una muestra de once de sus treinta planos, los mismos que reproducimos junto con sus respectivas leyendas. Reproducimos, además, la introducción a la publicación, escrita por Juan Gunther.
Introducción, por Juan Gunther Doering
RELACION DE PLANOS:
Plano 1: Plano de la Ciudad de los Reyes o de Lima en el Año 1613
Plano 2: Plano de la muy ilustre Ciudad de los Reyes, Corte del Reino del
Perú (1673)
Plano 3: Plano de la Ville de Lima, Capitale du Pérou.
Plano 5: Plano scenographico de la Ciudad de los Reyes, o Lima Capital de los Reinos del Perú (1685)
Plano 8: Plano de la ciudad de Lima en 1821
Plano 9: Plano de la Ciudad de Lima
Plano 11: Nuevo Plano de la Ciudad de Lima
Plano 16: Plano panorámico de Lima en homenaje al primer centenario de la Batalla de Ayacucho
Plano 30: Nueva Visión de Lima
PARA VER MAS PLANOS VISITA MI ALBUMWEB EN:
sábado, 24 de marzo de 2007
CEMENTERIO PRESBITERO MAESTRO
Un cementerio en el que se combinan estilos arquitectónicos y escultóricos de los siglos XIX y XX. ACCESO. Los últimos jueves de cada mes la Beneficencia de Lima organiza visitas guiadas. (Fotos: Luna Sibadon)
Visitar este recinto permite conocer una gran variedad de formas arquitectónicas y escultóricas que estuvieron de moda en los siglos XIX y XX. En él, los muy distintos estilos se combinan generando una armonía muy particular en el espacio, una armonía del eclecticismo. Así, en determinado sector apreciamos alguna sobria escultura con gran influencia del neoclasicismo y, metros más allá, algún mausoleo profusamente decorado. De la misma manera, observamos una obra realista junto a alguna sepultura de austero academicismo, con virtudes vestidas a la usanza romana o con representaciones de santos y figuras paganas asimiladas a la tradición cristiana.
El Presbítero Maestro cuenta con 766 mausoleos de familias acomodadas y héroes nacionales, y alberga una de las colecciones más importantes de esculturas europeas en América Latina. Como puede suponerse, el material predominante es el mármol, pero también se aprecia el uso del hierro, el bronce, la piedra y los brocados.
En este lugar hay obras del español Damián Campeny y de los franceses Louis Ernet Barrias, Émile Robert y Antonin Mercie (estos dos últimos trabajaron en la Cripta de los Héroes). Se puede observar, además, el talento de los italianos Ulderico Tenderini, Giovanni Battista Cevasco, Pietro Costa y Rinaldo Rinaldi, todos muy reconocidos en el medio artístico de su época.
Asimismo, es posible apreciar trabajos de destacados escultores peruanos de mediados del siglo XX, como el monumento fúnebre a Sánchez Cerro, de Romano Espinoza; las esculturas de bronce del mausoleo de Óscar R. Benavides, de Luis Agurto; el mausoleo de Eloy G. Ureta, de Artemio Ocaña; el ángel del monumento fúnebre a Francisco Graña, de Aldo Rossi; y el mausoleo del Pastor Fry, de Eduardo Gastelú.
CONSERVACIÓN
Con la finalidad de salvaguardar el testimonio histórico y artístico que se conserva en este recinto, el cementerio fue declarado patrimonio monumental en 1972 y museo en 1999. Lamentablemente, a pesar de ello, su estado de conservación no es el mejor y algunas de sus piezas lucen descuidadas y sucias. Si bien desde la creación de un programa de visitas guiadas el cementerio ha mejorado su aspecto, se espera que pronto se pueda organizar un mejor sistema de mantenimiento, pues el potencial turístico del lugar es muy grande y su riqueza testimonial es invalorable.
LOS ORÍGENES
El Presbítero Matías Maestro está ubicado en Barrios Altos y abarca una zona de veinte hectáreas en pleno corazón de la ciudad. Fue inaugurado en 1808 por el virrey Fernando de Abascal y su diseño fue encargado al escultor y pintor Matías Maestro, de quien adoptó el nombre.
PARA MAS INFORMACION SOBRE EL MUSEO PRESBITERO MAESTRO EN:


