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jueves, 13 de marzo de 2008

Revista Variedades que entrega El Peruano cumple hoy cien años



  • Edición Nº 1 de Variedades (7 de Marzo 1908)


















  • La revista Variedades que viera la luz el 10 de marzo de 1908 y que entrega todos los lunes el diario El Peruano, cumple hoy cien años, con ese motivo incluimos el artículo que, bajo el título de "Motivos para un recuerdo", abre la edición por aniversario. Manuel Moral y Vega, fotógrafo portugués, desde su estudio en la calle Mercedes en el jirón de la Unión, cambiaba el concepto de revista en el país con una adelantada técnica fotográfica,

    Pero esta empresa no era la primera que Moral le confiaba el cargo de director de una revista suya a Clemente Palma, pues juntos ya habían colaborado en Prisma desde su fundación en 1905 y cuya circulación concluiría en junio de 1907. Acerca de este cambio, Palma recuerda en una entrevista que le hiciera Alfonso Tealdo, lo siguiente:

    "La revista de lujo Prisma mató a dos de sus directores. A Julio Hernández y a Carlos Amézaga. Moral, su propietario, me pidió que yo la dirigiera. Entonces yo maté a Prisma y Moral me solicitó una publicación que tuviera larga existencia y amenidad. Entonces ideé Variedades." Por ello es que el ciclo no se cerraba; ya desde el primer prospecto de Variedades, el 29 de febrero de 1908, se hacía énfasis en llamarla "Sucesora de Prisma", intención que explica por qué desde su primer número oficial, el 7 de marzo, se colocaba en el encabezado Año IV, Nº 1; así como también el seguir mencionando la obtención de la medalla de plata ganada durante la exposición internacional de Milán en 1906.

    Este binomio Moral-Palma continuaría sus labores en la renovación periodística del país, allí tenemos también La Crónica, fundado en 1912 con la denominación de el "gran diario popular del siglo".

    SECCIONES Y ESTRATEGIAS
    Variedades ofrecía un conjunto de temas que pretendían abordar la demanda de nuevos lectores. Había así secciones dedicadas a la caricatura: "Chirigotas", "Gente de casa" y "La caricatura en el extranjero"; aquellas que daban un aire cosmopolita tanto en lo literario, lo económico y lo político eran, respectivamente, "Teatro y espectáculos", "Modas", "Curiosidades y recortes", "Comercio e industria", "Información europea", "Figuras y aspectos de la vida mundial" (que a partir de setiembre de 1923 contaría con la pluma de José Carlos Mariátegui), las cuales permitían el contacto con los aspectos más variopintos del extranjero.

    Por otra parte, secciones como "De provincias" y "Recetas caseras" daban un aire localista a la revista; por ejemplo, las recetas eran de todo tipo: desde cómo curar quemaduras hasta cómo evitar a las termitas. La sección "De toros" merece mención aparte, pues en ella se nos presenta a ese Clemente siente necesidad de emborracharse de color, de bullicio, grosería, algazara, sol, chicha morada y hálito de muchedumbre que jadea, se agita, vocifera, aplaude, silba, se ríe, suda, bebe pisco y come butifarra".

    Pero Corrales no sólo inaugura el discurso vivarachero, popular, de un comentador de tauromaquia, sino un desfachatado y cínico diputado por Amancaes que, con confesiones como "es que no sirvo para nada en que no haya provechos positivos que sacar", se convierte en el reflejo del espíritu político de la época: acomodaticio, y en uno de los mejores exponentes de la literatura satírica peruana.

    Variedades, para ejercer expectativa sobre la lectoría, contó además con el apoyo de: a.- La tecnología (el fotograbado).
    b.- El humor (la caricatura).
    c.- La imagen pública de su director.
    d.- La producción literaria de la época, que a continuación pasaremos a detallar.

    A .- Variedades tenía una calidad única en el fotograbado en plancha de zinc, un cuidado impecable proveniente de la esencia fotográfica de su fundador, Manuel Moral y Vega. Variedades contó con portadas y contraportadas tomadas por Martín Chambi; así, su foto más representativa ("El gigante de Paruro"), se publicó en uno de los ejemplares de 1925; igualmente, se difundió la tesis de Gonzales Gamarra, De arte peruano, primer estudio en su género, con lo cual se puede dar una idea de la importancia de esta revista para la fotografía en el Perú.

    Su calidad significó más que un elemento decorativo, la expresión de un arte que buscaba captar su sociedad, dar testimonio de ella. Muestra de esto son las ediciones extraordinarias de 1908, una realizada a partir de una fiesta escolar en el hipódromo de Santa Beatriz el 30 de julio, a cargo de La Dirección de Primera Enseñanza; y la otra, como transmisión del cambio de mando a favor de Augusto B. Leguía.

    Se trata de números que muestran un despliegue de cobertura visual, vistas panorámicas que inclusive obligaron, por su tamaño, a incluir hojas editadas a manera de cuadríptico, de tal forma que permitieran apreciar las imágenes a plenitud. Cabe referir que el interés fotográfico de la revista no se limitó a mostrar su adelantada técnica, sino que también tuvo fines didácticos con la sección "A los amateurs", que se dedicaba a dar consejos y trucos que pudieran ayudar en la captura y el tratamiento de la imagen.

    B.- En cierta oportunidad, Valdelomar sostuvo irónicamente que para darse cuenta de la sociología del Perú "basta asistir a la Cámara de Diputados, que es la más genuina representación del país". Para nosotros, lo que verdaderamente permitía conocer el país en aquella época era la caricatura. La atmósfera en la que aparecía la convertía en un motivo de ansiosa espera, y, por ende, que la revista dispusiera de la atención del público.

    La caricatura era una maquinación para Palma, un arte en las manos y los matices de Gonzales Gamarra, y una fuente de estudio de la vida política para nosotros, pues, sería ella la que verdaderamente dispondría sus bemoles. Para darnos una idea de la importancia de este humor político habría que mencionar la caricatura titulada "Los restos del festín", incluida en la sección "Gente de casa" del ejemplar Nº 22, en que un distinguido señor (un senador posiblemente) da la siguiente instrucción a un sorprendido mozo: "Mira, mojino, no te lleves esos potajes que han sobrado, porque los destinaré a unas buenas gentes que yo protejo."

    La ironía se presenta a partir de la palabra potajes, con ella se busca criticar mordazmente la falsa caridad burguesa, además de mostrarnos bajo forma de chanza una vera tan sólita hasta el día de hoy como es "las sobras para el pueblo, el ágape para nosotros". Otro ejemplo nos lleva a "Gente de casa" del N° 30, en que se satiriza a José Pardo a través de un monólogo que reza: "Ayer maravilla fui/ y hoy sombra mía no soy."

    Otro ataque a este presidente lo encontramos en la portada del ejemplar Nº 41, allí un hombre con atuendo de niñera mece a un par de ancianos que, asustadizos, parecen ocultarse en una cuna. La nota que acompaña a la caricatura complementa la idea: "Duérmanse niñitos/ de noche y de día/ porque viene el...Pardo/ y no hay amnistía."

    C.- Habría que prestar atención a la importancia de la revista a partir de la imagen intelectual de su director. Así, Alfonso Tealdo recuerda la columna editorial "De jueves a jueves", una de las más esperadas del semanario: "Editoriales truculentos, escritos con mucho ácido nítrico, punzantes y demoledores; el comentario político tenía ahí su cuartel de letras terribles."

    Por otra parte, Hidalgo (a quien Palma atacaría en uno de los números de 1916 acerca de su primer libro, Arenga lírica al emperador de Alemania y otros poemas) lo recuerda de la siguiente manera: "Era muy extenso su radio de acción, sin pasar las fronteras del país. Entonces ejercía funciones de crítico; sus opiniones eran generalmente respetadas, los noveles de la pluma temían sus juicios y le adulaban con descaro."

    Un ejemplo de su relevancia puede valorarse cuando realizó la primera protesta pública contra la consagración de Lima a la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús en 1923, a la que luego se sumarían las voces de Manuel Beltroy y Haya de la Torre. A esta situación de imagen pública y especie de guía intelectual de Palma se debía la expectativa de cada número, como un marcador de lo que vendría después, no en vano él solía llamarse asimismo "Profeta de mal agüero", situación que le causó más de un contratiempo, especialmente en 1912, como recuerda don Ricardo Palma en una carta a Miguel de Unamuno: "Además redactaba un semanario político-social-literario titulado Variedades, publicación que aparece en Lima todos los sábados y que tiene gran aceptación.

    Al presidente de la República le mortificaron algunos editoriales de Clemente, y en la tarde del 13 de febrero recibí un oficio del Ministerio en que se me comunicaba que quedaba separado de mi puesto."

    D.- Variedades también contó con una producción artística en el ámbito literario. Sólo por citar unos cuantos nombres tenemos a Ricardo Palma ("Un montonero" y "Otro inca ajedrecista"); José Santos Chocano ("La espada del virrey –tradición limeña–", "Seno de reina", "Pullman" y "Sueño heroico"); José Gálvez ("Penumbra" y "Dulzura, tristeza y sueño"); Felipe Sassone ("Versos de un loco" y "El guardián"); Leonidas Yerovi ("Cuento alemán", "Criollismo Decadente" "Madragalerías", "Máximas morales", entre otros); Abraham Valdelomar ("El suicidio de Richard Tennyson"); Leopoldo Lugones ("Filosotícula"); y Miguel de Unamuno ("La máquina de pensar").

    Otro aspecto del semanario dentro del ámbito literario fue su importante labor en la difusión de obras extranjeras. Presentaban traducciones, especialmente realizadas para la revista, de autores como Gaston Leroux ("El hombre que ha visto el diablo"); Artur Conan Doyle ("El gran motor Brown- Pericard"); Julio Perrin ("La alucinación de Mr. Farbe); y H. G. Wells ("La esfera de cristal, cuento fantástico-científico" y "El nuevo acelerador"), etcétera Más amena, más casera La amenidad que Moral pidiera a Palma para su nueva revista no era un cambio caprichoso, sino que reflejaba la nueva época de la sociedad peruana.

    En el primer prospecto del 16 de agosto de 1906, Prisma se presentaba como "revista de sucesos, de artes y letras, suntuaria y novedosa". Para comprender el panorama en que ésta se ubicaba, bastaría referir la publicación que hizo por entregas de la tesis de José de la Riva Agüero, Carácter de la literatura del Perú independiente. Esto implicaba una restricción en el receptor: público culto, novecentista, aristócrata.

    De esa manera, el cambio a Variedades marcó la distancia desde el primer prospecto presentado: "El editor y el director de Prisma... han resuelto transformar esa revista de una manera que la haga más popular, más amena, más casera, más interesante. Prisma ha sido una revista social demasiado literaria, demasiado severa y escrupulosa, demasiado aristocrática."

    Así, este cambio debe entenderse como la apertura de la decadencia de una clase: el público adquisitivo deja de ser de abolengo, la burguesía inicia su apogeo apoyada por el desarrollo económico de la urbe, y la adquisición de un poder político que quebraba la continuidad de la llamada República Aristocrática, es decir, Variedades nace bajo la comprensión de una nueva época peruana, con el fin de solazar la vida de su nueva clase dominante.

fuente: andina.com.pe

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